- Este debate tiene 3 respuestas, 2 mensajes y ha sido actualizado por última vez el hace 7 meses, 3 semanas por Dra. Daniela Muiña.
-
AutorEntradas
-
-
25 julio, 2025 a las 6:18 pm #29283GeorginaSuperadministrador
En el presente foro, podrán realizar consultas, plantear dudas o reflexiones acerca de la segunda clase de la Diplomatura. Este foro permanecerá abierto hasta el 02-10 inclusive.
-
11 octubre, 2025 a las 5:07 pm #29581Malena SzmulewiczParticipante
Buenas tardes. En principio agradecer enormemente la exposición Daniela, muy clara y enriquecedora para pensar la práctica diaria.
Se que quizas mi pregunta excede un poco lo expuesto, pero me quede pensando en cómo trabajar con aquellos/as niños/as donde se observa la alternancia entre momentos donde intentan engolfarse con el otro y por momentos mantienen una absoluta escisión de cualquier afecto o sensación proveniente de lo humano. . pensando en su singularidad y dichas diferenciaciones.
También me preguntaba si las conflictivas adolescentes pueden estar severamente afectadas por estas manifestaciones diferenciales.
Saludos cordialesMalena
-
14 octubre, 2025 a las 2:58 pm #29588Dra. Daniela MuiñaModerador
Buen día Malena, me alegra que el encuentro te haya resultado de interés para el trabajo con niñas, niños y jóvenes que presentan formaciones clínicas con estas preponderancias. Como muy bien retomás, nos podemos encontrar con que en algunxs pacientes pueden alternarse estas dos presentaciones, y puede ocurrir tanto en la niñez como en la pubertad.
En prinicipio te diría que siempre debemos ser muy cuidadosos en cómo abordamos cada una de las situaciones, ya que estas modalidades defensivas extremas fueron constituidas en el intento de paliar angustias de intensidad muy alta, de esas de caer sin fin, de desparramo corporal, de pérdida de sensaciones de continuidad existencial. Si bien cada situación requiere ser pensada en su singularidad, vamos a tratar de plantear algunos aspectos posibles a tener en cuenta en los abordajes.
De a poquito, y en función de las posiblidades que el paciente vaya pudiendo soportar, a través de la palabra, dibujos o pequeñas escenas con material de juego, lentamente intentaremos construir y plantearle posibles intentos de explicación de lo que creemos que siente y por lo cual necesitó contituir estas modalides de estar, dando formas ficcionales a esas sensaciones (siempre atentos a lo que podamos leer como respuesta frente a lo que le presentamos, para no incurrir en situaciones de las que P. Aulagnier conceptualiza como violencia secundaria). Al mismo tiempo, cuando intenta engolfarse y mimentizarse, trataremos de poder trabajar en función de que estamos ahí con él o ella para ayudarlo/a en eso que asusta y que da miedo, pero que somos personas distintas, con cuerpos y sensaciones diferentes, que podemos encontrar juntos modalidades de poder estar, de cuidar, de sostener, sin tener que intentar meterese uno en el cuerpo del otro para refugiarse, porque esto le haría mal, tanto a él/ella como a nosotros mismos. En las situaciones en las que intenta escindir lo afectivo y ensismimarse, generalemente con el objetivo de correr las sensaciones insoportables que le produce el encuentro con el otro, lo inesperado, su alteridad o la sensación de intromisión que puede provocar sobre rigidizaciones que lo/la calman, trataremos de plantear a través de las modalidades que pueda soportar, que no somos peligrosos para él/ella, que podemos compartir y encontrarnos, sin privarnos de las formas en las que casa uno puede jugar, pensar y hacer. Estas situaciones requieren muchas veces, privilegiar el estar ahí en calma, por momentos generando continuidades con cierta musicalidad rítmica muy suave que no resulte invasiva, que plantee nuestra presencia sin imponerse, sólo estando en disponibilidad.
Saludos!
Daniela -
14 octubre, 2025 a las 3:41 pm #29589Dra. Daniela MuiñaModerador
Malena:
Agregaría que muchas veces cuando alternan las dos modalides, suele ocurrir que el engolfamiento resulta tan insorportable por el nivel de intrusión o incluso de tensiónes excesivas que promueve tanta cercanía corporal, que la contrapartida que encuentran es el refugio en el polo opuesto, lo que más allá de no resolver la situación puede generar sensaciones insoportables de pérdida de la continuidad, que pueden favorecer nuevamente los intentos de adhesión. Pensemos cómo ésto se complica aún más en los púberes con todas las nuevas sensaciones que promueven los cambios corporales y su necesidad de inscripción y metabolización, imposibles de hacerse cuerpo a cuerpo con las figuras de sostén primarias por todos los aspctos que pensamos en la clase.
-
-
AutorEntradas
Debes estar registrado para responder a este debate. Login here
