Un diccionario del uso de las palabras según Winnicott[i]

Por Jan Abram

Traducción a cargo de Luciana Tonelli Rodulfo

 

CAPÍTULO 1 – AGRESION

 

Para Winnicott, la agresión en el individuo comienza en el útero y es sinónimo de actividad y motilidad.  Tempranamente en su trabajo, Winnicott se refiere a la “agresión temprana” y expresa claramente que la agresividad instintiva es originalmente parte del apetito.

La agresión cambia a medida que el niño crece. Este cambio depende absolutamente del tipo de entorno en el cual el niño se halla inmerso. Con una maternidad lo suficientemente buena y un ambiente facilitador, la agresión en el niño en crecimiento resulta integrada. Si el medio no es lo suficientemente bueno, la agresión se manifiesta de modo destructivo y antisocial.

Gradualmente, mientras el trabajo de Winnicott fue evolucionando, la agresión como concepto –en la actualidad “destrucción”- vino a ocupar un lugar central en su teoría del desarrollo emocional y es pívot en todos sus conceptos más celebrados – “La tendencia antisocial”, “creatividad”, La suficientemente buena madre”, “fenómeno transicional”, “el verdadero y falso Yo” y hacia el final de su carrera y probablemente lo más central de todo “el uso de un objeto”.

 

  1. El concepto de agresión en psicoanálisis

La noción de un impulso de agresión separado no fue tomada por Freud hasta el 1920, en “Más allá del principio del placer”. En este escrito Freud introdujo su teoría dual de los instintos de vida y muerte, una teoría que genero un feroz debate y desacuerdo entre psicoanalistas.

 

El trabajo de Melanie Klein en niños pequeños le llevó a ampliar la teoría del instinto de Freud, y ella llegó a ver la agresión como la manifestación del instinto de muerte, con sus derivados, sadismo y envidia.  Por tanto, según la teoría Kleiniana la agresión es sinónimo de envidia, odio y sadismo, todos los cuales son manifestaciones del instinto de muerte.  Como el instinto de muerte es innato, así también lo son la envidia, el odio y el sadismo en el neo nato y pequeño infante.

 

La versión Kleiniana del instinto de muerte de Freud, cambió esta teoría, a quien Freud miraba con precaución, en una certeza. El problema de la representación del instinto de muerte de Melanie Klein (y sus seguidores) se convirtió en uno de los factores que llevó a las discusiones controversiales en la Sociedad Psicoanalítica Británica entre 1941 y 1945 (King y Steiner, 1992). Una de las críticas dirigidas a Klein durante las “discusiones” era que ella estaba malinterpretando a Freud de tal modo que sus teorías eran vistas como un repudio de las de este.

 

Anna Freud y seguidores, así como junto con muchos otros analistas, no pudieron aceptar la teoría del instinto de muerte de Klein, y algunos de ellos fueron tan lejos como para descartar dicha teoría por completo. También hubo algunas críticas sobre la traducción del alemán de “Todestrieb” como “instinto” de muerte y serpia más adecuado traducirlo como “impulso” de muerte (Pedder, 1992).

 

Winnicott es ambiguo sobre su mirada de la teoría del instinto de Freud, aunque el sí utiliza la palabra “instinto” para denotar un impulso de origen biológico. Sin embargo, el deja claro su desacuerdo con la teoría Kleiniana del “impulso de muerte”, porque él cree que la envidia, el sadismo, y el odio son signos de crecimiento emocional que se desarrollan en el niño en relación con su entorno psíquico. Es el inter entorno psíquico, en la teoría de Winnicott de la agresión, que influencia el modo en el cual el niño va a tratar con su propia agresión innata. En un buen entorno la agresión resulta integrada en la personalidad del individuo como energía útil relacionada al trabajo y el juego, mientras que en un ambiente pobre la agresión puede tornarse en actuaciones de violencia y destrucción.

 

Desacuerdos en la Sociedad Psicoanalítica Británica sobre el valor del instinto de muerte se convirtieron en un problema político entre los diferentes grupos.  Cuatro escritos publicados entre 1959 y 1969 proveen una cantidad de pensamientos y puntos de vista de Winnicott sobre la continuación (en cierta medida) de las discusiones controversiales.

 

Estas fueron publicadas póstumamente en “Exploraciones psicoanalíticas” (1989, pág. 443-464) bajo el título general de “Melanie Klein: Sobre su concepto de envidia”. El tono de estos escritos es pasional y suplica por un pensar más original.

 

Aquí en nuestra sociedad, aunque servimos a la ciencia, debemos hacer un esfuerzo cada vez que tratemos de re abrir asuntos que parecen ya estar asentados. No es solamente la inercia quien pertenece al miedo a la duda, es también el hecho de que tenemos lealtades. Asociamos ideas específicas con pináculos de logros que marcaron el progreso de nuestros pioneros. En este sentido, cuando miramos nuevamente a las raíces de la agresión hay dos conceptos en particular, cada uno de los cuales debe de ser descartados deliberadamente, de modo de poder ver si estamos mejor sin ellos. Uno de ellos es el concepto de Freud del instinto de muerte, un subproducto de sus especulaciones en las cuales parece estar alcanzando una simplificada teorización que puede ser comparada con una gradual eliminación de la técnica de un escultor tal como Miguel Ángel. La otra es la configuración de la envidia de Melanie Klein en el lugar prominente que le dio en Génova en 1955.

 

Winnicott se refiere al escrito seminal de Melanie Klein “Envidia y gratitud” y su principal argumento es que la envidia deviene en el niño como resultado del desarrollo emocional en relación a su entorno y por tanto no puede ser descripto como algo innato. En un artículo que fue leído en su ausencia por Enid Balint, escrito como una de las contribuciones a un Simposio sobre la Envidia y la celosía en 1969, el escribe:

 

En principio asumo que no estamos en esta discusión preocupados por la envidia y la celosía dado que estas palabras aparecen en aproximadamente todos los artículos clínicos dados en años recientes por los Kleinianos. También declaro que en el presente uso de estos dos términos la envidia es un estado mental y pertenece a una organización mental altamente organizada, mientras que la celosía tiene la característica de que su uso implica que la persona como un todo ya hubo comenzado a movilizar revancha o robo.

[Simposio de envidia y celosía, 1969, p.462]

En cada uno de los cuatro artículos él hace, suplica que se tenga en consideración el medio ambiente o el entorno.

Mi objeción tiene que ver con la determinación de la Sra. Klein de hace un anuncio completo del desarrollo individual del bebé humano en términos del bebé solo sin referencia a su ambiente. Esto, en mi opinión, es imposible…

Toda tendencia a la maduración es heredada y el psicoanálisis simplemente se preocupa de la interacción con lo que es heredado y lo que viene dado por el entorno.

[Simposio de envidia y celosía, 1969, p.463]

Aunque hoy en día, tras cuarenta años del enunciado que acabamos de escribir, la teoría psicoanalítica atestigua la influencia del ambiente interpsíquico en lo intrapsíquico, aún permanece siendo un área controversial entre todas las escuelas psicoanalíticas (ver ENTORNO).

 

 

  1. Agresión primaria

El primer enunciado de Winnicott sobre la agresión puede encontrarse en un artículo simplemente titilado “Agresión”, el cual fue una charla dirigida a maestros en 1939. No pasará desapercibido que 1939 marca el principio de la Segunda Guerra Mundial, aunque en el artículo esa realidad externa nunca es mencionada por Winnicott.

Los puntos de vista fundamentales de Winnicott sobre la agresión nunca cambian realmente desde este artículo en adelante, aunque su preocupación con el rol de la agresión en el desarrollo individual lo lleva a elaborar las ideas escritas en este primer artículo como veremos a continuación (ver Especial, 4, 5, 7 10, 11).

Winnicott da a su audiencia de maestros muchos ejemplos de cómo la agresión primaria se manifiesta así misma en relaciones externas, y al mismo tiempo, incluye la idea de un mundo interior en donde la agresión se manifiesta a través de la fantasía.

Una madre que conozco dijo, “cuando me trajeron el bebé, ella se arrojó a mi pecho de modo salvaje, rasgó mis pezones con sus encías, y en minutos comenzaron a sangrar. Me sentí rota en pedazos y aterrorizada. Me tomó bastante tiempo recuperarme del odio que la pequeña bestia generó en mí, y creo que esta fue una importante razón por la cual ella nunca desarrolló real confianza sobre la buena comida”.

Esta es la recolección de hechos de una madre que revelan su fantasía, así como lo que pudo haber ocurrido. Sea lo que fuera que este bebé realmente hizo, es un hecho que la mayoría de los bebés no destruyen el pecho que le ofrece la madre, aunque tenemos buena evidencia de que ellos quieren e incluso creen que si los destruyen al alimentarse de ellos.

[“Agresión”, 1939, pp. 86-87]

Winnicott introduce la idea de examinar los mundos internos de ambos, madre y bebé en relación al evento real de alimentarse. El pecho no es realmente destruido, el sentimiento de la madre de ser destrozada corresponde a las fantasías de la misma, asociadas con sus propios sentimientos violentos hacia el bebé [los sentimientos de odio de la madre por su neonato son explorados por Winnicott ocho años después, en 1947, en su artículo “Odio en la contratransferencia” (ver ODIO: 6).] En este escrito de 1939, aunque fijándose en las experiencias de propia agresión del bebé, Winnicott continúa explorando la fantasía de destrucción involucrada en la agresión primaria junto con una inhibición del impulso de real destrucción. Esto introduce la diferenciación de Winnicott entre la destrucción que ocurre en la fantasía de la agresión actuada, real.  Esta noción es central para la teoría de Winnicott del uso de un objeto, la cual puede llegar a buen término en 1968:

 

Es real entonces que el niño tiene una vasta capacidad de destrucción, aunque es también cierto que tiene una vasta capacidad de proteger eso que ama de su propia destructividad, y la destrucción principal debe siempre existir en sus fantasías. Es importante notar que respecto a la agresividad instintiva es que, aunque pronto se convierte en algo que puede ser movilizado al servicio del odio, es originalmente una parte del apetito, o de algún otro modo de amor instintivo. Es algo que se incrementa durante la excitación y su ejercicio es altamente placentero.

 

Tal vez la palabra codicia expresa con mayor facilidad que cualquier otra idea, la fusión ente amor y agresión, aunque el amor aquí se confina al amor bucal.

[“Agresión”, 1939, pp. 87-88]

 

En su descripción de agresión primaria, Winnicott usa los términos “agresión intelectual”, “Codicia teórica” “Apetito-amor primario”, y “Amor-bucal”. El señala que todos estos aspectos de la agresión en el infante recién nacido pueden ser vistos por el observador (o ser sentidos por su madre) como “crueles, hirientes, peligrosos” pero −y esto es crucial en la teoría de Winnicott− para el infante son totalmente azarosos. Esto conecta la constante diferencia de opiniones de Winnicott con Melanie Klein y sus seguidores. El siente que nombrar una emoción, tal como la envidia innata, cuando observamos al niño, implica intensión por parte del niño. De sus observaciones a madres y niños, Winnicott concluye que, en principio, el niño no es capaz de sentir envidia porque esto pertenece a una etapa posterior del desarrollo emocional.

 

La diferenciación entre intensión y azar es establecida por Winnicott dos años antes de las Discusiones Controversiales y siete años después de que Melanie Klein designara a la envidia como un instinto innato. Reiterando, Winnicott considera que la agresión temprana en el niño puede ser vistas por el observador como de odio (de envidia o sadismo) pero es en principio no intencional por parte del niño y por y por tanto no forma parte aun del vocabulario emocional del niño.

 

Para Winnicott, la agresión temprana es parte del apetito y del amor − “Amor-bucal” − Tres años antes, en su artículo del 1936 “Apetito y desorden emocional”, Winnicott demostró la relación entre el apetito del bebé y su desarrollo emocional mediante la observación del uso de la espátula por el niño (Véase el Juego de la espátula). La forma en que el niño de entre cinco y trece meses de vida se relaciona con la espátula es una demostración de cómo su agresión innata hubo cambiado y desarrollado de acuerdo a su relación con su madre, tal que sus acciones cuando el trata de alcanzar la espátula: la toca, la levanta, la tira, la chupa, van a corresponder con su experiencia a como su madre lo sostuvo, lo alimentó, lo amo, y como ella lo trató en términos generales.  Aquí hay in énfasis implícito en que la madre determina la salud de su niño, no obstante, Winnicott se focalizaba en la comunicación entre la madre y su niño y como su inter mutualidad inconsciente contribuye al proceso de maduración del niño.

 

  1. La crueldad del bebé

Para el 1945, los pensamientos de Winnicott sobre la agresión habían evolucionado considerablemente. En su primer artículo seminal “Desarrollo emocional primitivo” (1945), varios de los temas que continuaban preocupando a Winnicott por el resto de su vida son expuestos como cimiento para todas sus conceptualizaciones futuras (Phillips, 1988, p.76). El postula la iniciación de tres procesos al comienzo de la vida.

 

Hay tres procesos que a mi modo de ver parecen comenzar muy tempranamente en la vida: 1) integración, 2) personalización, 3) a continuación la apreciación del tiempo y el espacio y otras propiedades de la realidad – simplemente, concientización (comprensión).

Mucho de lo que tendemos a dar por sentado tenía un principio y una condición de la cual se desarrolló.

[“Desarrollo emocional primitivo”, 1945, p.149]

Aunque los tres procesos recién mencionados deben de comenzar en él bebe en las primeras veinticuatro horas de vida, Winnicott reclama aquello que denomina “la crueldad primitiva del Yo” Esta crueldad ocurre antes de que el bebé pueda sentir preocupación, por tanto, el Yo cruel depreda al Yo preocupado.  Pero el Yo preocupado −la habilidad de sentir preocupación− depende de que el Yo cruel pueda expresarse para su desarrollo.

 

Si uno asume que el individuo está comenzando a integrarse y personalizarse y ha tenido un buen comienzo en su concientización, aún tiene un buen camino por recorrer antes de poder relacionarse como una persona completa con una madre completa y pueda preocuparse por sus propios pensamientos y acciones en relación a su madre.

 

Debemos postular una relación objeto cruel temprana. …El niño normal disfruta de una relación cruel con su madre, la cual se muestra principalmente mediante el juego, y este necesita de su madre porque sólo de ella puede esperarse la tolerancia de su relación cruel con ella incluso en el juego, porque esto la lastima y agota. Sin este juego con su madre, el bebé puede solamente esconder el Yo cruel para darle vida en un estado de disociación.
[“Desarrollo emocional primitivo”, 1945, p.154]

En este artículo, Winnicott no especifica, respecto de la edad aproximada del niño quien está siendo cruel con su madre. No obstante, como veremos, la crueldad que el bebé y niño en crecimiento demuestran es un aspecto de los primeros dos años de vida. El juego asociado con el Yo cruel se refiere a un niño de aproximadamente seis meses en adelante−un bebe/ niño que es capaz de jugar (ver JUGAR: 3).

Sin embargo, el aspecto cruel del jugar es la promulgación de la crueldad temprana anteriormente a las relaciones objeto. Encontramos aquí un punto de evolución en el pensamiento de Winnicott, en su artículo de 1945 “Desarrollo emocional primitivo”, Winnicott se refiere a una relación objeto cruel que debe de existir al comienzo de la vida. Para 1952 en un corto artículo, “Ansiedad asociada con inseguridad”, el propone una fase cuando madre e hijo están fusionados, que precede a la relación objeto. Esta fusión ocurre en la fase de absoluta dependencia (ver SER: 3, DEPENDENCIA. 2; ODIO: 5; ILUSION; 5, 6).

Debe recordarse que este en un tiempo al cual Winnicott se refiere como “pre-juventud” o “pre-preocupación”. En otras palabras, el niño no es consciente de su crueldad. Sólo cuando el comienza a ser consciente es capaz de mirar al pasado y decir “era cruel en ese entonces” (ver PREOCUPACION: 6).

Como es la respuesta de la madre respecto de este niño cruel es un aspecto crucial de como la agresión innata afecta el desarrollo emocional en el niño en crecimiento (ver AGRESION: 2).

Si el niño es obligado a esconder su crueldad a causa de encontrarse en un entorno que no puede tolerar la agresión, deberá tener que desasociarse – es decir, no integrado, no tomado en cuenta, y dividido.  Es entonces esta disociación lo que explora Winnicott en uno de sus artículos seminales de 1947 “El odio en la contratransferencia” (ver ODIO: 1).

 

  1. El odio estimulado del analista

Este artículo de 1947 trata los sentimientos de la agresión primitiva estimulada en el analista cuando trabaja con pacientes con personalidad límite o psicóticos a los cuales Winnicott se refiere como “casos de investigación” (ver ODIO: 3).

La relevancia de esto es que Winnicott cita al artículo de Freud “Los instintos y sus vicisitudes” (1915c) para aclarar e ilustrar porque él cree que los conceptos de odio constitucional, sadismo, y envidia son insostenibles.

“Podríamos apresuradamente decir de un instinto que “ama” el objeto…Entonces nos damos cuenta que no podemos decir que las actitudes de amor y odio caracterizan la relación de los instintos con sus objetos, sino que están reservados para las relaciones del ego como un todo para con los objetos”.

…Siento que esto es verdadero e importante. ¿Acaso esto no significa que la personalidad debe de estar integrada antes que de un niño pueda decirse que odia? Sin embargo, la integración temprana puede ser lograda – tal vez la integración ocurre anteriormente a la altura de la excitación o de la ira – existe una etapa temprana teorética en la cual cualquiera sea lo que el niño hace que daña no es hecho desde el odio. He usado el término “amor cruel” para describir esta etapa. ¿Es esto acaso aceptable? Mientras el niño se vuelve capaz de sentir el ser una persona completa, también lo hace la palabra odio y desarrolla su significado como la descripción de un cierto grupo de sus sentimientos.

[“Odio en la contratransferencia”, 1947, pp. 200 – 201]

Continuando su discurso con Melanie Klein, Winnicott argumenta que la envidia, el odio, y el sadismo son emociones que implican intensión, y que el niño inmaduro aún no hubo adquirido la capacidad de conciencia intensional. Una persona completa, para Winnicott, es el individuo que hubo adquirido el “estatus de Unidad” y es capaz de distinguir entre “Yo” y “No-Yo”, dentro y fuera (ver EGO: 3; DEPRESION: 3).

Desde los inicios de 1950 como observaremos, las reflexiones de Winnicott sobre la agresión como un concepto hubieron evolucionado y proporcionaron al psicoanálisis con una perspectiva alternativa sobre el desarrollo emocional temprano a la propuesta por Melanie Klein.

 

  1. La evolución de la agresión en el desarrollo del niño

En el artículo de 1950 “La agresión en relación al desarrollo emocional” el cual es una combinación de tres artículos, se expone la definición definitiva de Winnicott sobre el rol de la agresión.

El comienza por demarcar la agresión en tres estadios diferentes del desarrollo del Ego:

Un estudio completo trazaría a la agresión tal como aparece en varios estadios del desarrollo del Ego:

Temprano                 Pre- Integración

Propósito sin preocupación

Intermedio                Integración

Propósito con preocupación

Culpa

Persona completa   Relaciones interpersonales

Situaciones triangulares, etc.

Conflicto consciente e inconsciente

[“Agresión en relación con el desarrollo emocional”, 1950, pp. 205 – 206]

Debe tenerse en cuenta que, aunque Winnicott hizo posteriormente una distinción entre el Ego y el Yo a lo largo de todo su trabajo el uso de estos términos puede a veces ser ambiguo y/o contradictorio (ver EGO: 1; YO: 1)

Winnicott es bastante explícito en su deseo de reemplazar la “Posición depresiva” de Melanie Klein y al mismo tiempo elabora sus ideas sobre el destino de la agresión:

 

ETAPA DE PREOCUPACIÓN

 

Ahora viene la etapa descripta por Melanie Klein como “Posición Depresiva” en el desarrollo emocional. Para mi propósito llamaré a esto la “Etapa de la Preocupación”. La integración del Ego del individuo es demasiado para el como para poder apreciar la personalidad de la figura de la madre, y esto tiene el resultado tremendamente importante de que él está preocupado por el resultado de sus experiencias instintivas, tanto físicas como en el plano de sus ideas.

El estadio de preocupación trae consigo la capacidad de sentir culpa. De ahora en adelante parte de la agresión aparece clínicamente como dolor o un sentimiento de culpa o equivalente físico, tal como el vómito. La culpa se refiere al daño que se siente fue hecho sobre la persona amada en la excitada relación. En estado de salud el niño puede sostener la culpa, y por tanto con la ayuda de una madre viva y personal (la cual encarna un factor temporal) es capaz de descubrir su propia necesidad personal de dar y construir y enmendar. De esta manera mucha de la agresión es transformada en funciones sociales, y aparece como tal. En tiempos de impotencia (tal como cuando ninguna persona puede encontrarse que acepte un regalo o reconozca el esfuerzo para intentar reparar) esta transformación se rompe y re aparece la agresión.  La actividad social no puede ser satisfactoria excepto que esta esté basada en un sentimiento de culpa personal respecto de la agresión.

ENOJO

 

En mi descripción ahora viene un lugar para el enojo a la frustración. Frustración, la cual es inevitable en cierto grado en toda experiencia, alienta la dicotomía: 1. Impulsos inocentes agresivos hacia objetos de frustración, y 2. Impulsos agresivos que generan culpa hacia objetos buenos. La frustración actúa como una seducción apartada de la culpa y fomenta un mecanismo de defensa, llamado, la dirección del amor y el odio en líneas separadas. Si este separar a los objetos en buenos y malos toma lugar, hay un ayudar a esos sentimientos de culpa, pero a modo de pago el amor pierde parte de su valuado componente agresivo, y el odio se transforma en su forma más disruptiva.

[“Agresión en relación del desarrollo emocional”, 1950, pp. 206 – 207]

Este último párrafo da vuelta de cabeza la teoría de Melanie Klein, El bebé en la teoría Kleiniana separa bueno y malo desde el principio (la posición paranoide –esquizoide) en cuanto que aquí, aunque el bebé de Winnicott se dividirá en lo bueno y lo malo, esto será como resultado de la frustración. El foco de Klein es el mundo interno del bebé, para Winnicott, la coloración del mundo interno del bebé es absolutamente contingente con su relación con el mundo exterior (ver SER: 5; ENTORNO: 1; PREOCUPACION PATERNAL PRIMARIA: 1)

Como mencionáramos arriba, Winnicott nunca acepto la teoría instintiva de “Vida y muerte” de Klein, por el contrario, el descubre en su trabajo clínico lo que describe como dos raíces diferentes de la vida instintiva: la raíz agresiva y la raíz erótica.  Lo que sorprende a Winnicott es:

…Que cuando un paciente está comprometido en descubrir la raíz agresiva el analista es el que más se agota en el proceso, de un modo u otro, que cuando el paciente está descubriendo la raíz erótica de su vida instintiva.

[“Agresión en relación del desarrollo emocional”, pp. 214]

El alude a una diferencia en calidad, pero él no es claro en su significado de “erótico”. A lo largo de todo el trabajo de Winnicott raramente usa la palabra “erótico” y su teoría es frecuentemente vista como “a un vuelo de lo erótico”. (Phillips, 1988, p.152). Parece ser que, al citar a sus colegas de la Asociación Psicoanalítica Británica de aquel entonces, se frustraba por su patologización de algo que el percibía como normal.

…La confusión existe mediante nuestra en uso en ocasiones del término agresión cuando en realidad queremos decir espontaneidad.

[“Agresión en relación del desarrollo emocional”, 1950, p. 217]

La propensión de Winnicott es siempre la de buscar la salud en oposición a la patología, en el individuo, pero su uso idiosincrático de la terminología freudiana mezclada con el lenguaje de sus pacientes, pueden hacer algunos de los pasajes de su artículo de 1950, confusos y difíciles de entender. Las cuatro áreas clave relacionadas con la agresión son:

  • La tarea de fusión
  • La necesidad de oposición
  • La necesidad de la realidad del objeto externo de ser real
  • La necesidad de un objeto más que la necesidad de placer

 

  1. La tarea de fusión

La fusión fue un término usado por Freud en relación con su teoría de los instintos. Winnicott ve que la fusión de los componentes eróticos y agresivos no deben ser tomados por sentado, deberían, por el contrario, ser celebrados como un logro:

Asumimos una fusión de componentes agresivos y eróticos, pero no siempre otorgamos significado correcto a la era de pre-fusión y a la tarea de Fusión. Podemos a veces tomar demasiado por sentada a la fusión, y de este modo nos enredamos en argumentos fútiles, ni bien abandonamos la consideración de un caso real.

Debe concederse que la tarea de fusión es una tarea severa, la que incluso en estado de salud es un tema incompleto, y que es muy común encontrar grandes cantidades de agresión sin fusión complicando la psicopatología de un individuo que está siendo analizado.

…En desordenes severos que involucran falla en el momento de fusión, encontramos a la relación del paciente con el analista agresiva y erótica. Es aquí que digo que el analista más probablemente se canse de la primera más que de la última relación parcial.

[“Agresión en relación del desarrollo emocional”, 1950, p. 214 – 2015]

Winnicott hace referencia a los paralelismos entre el paciente que hace regresión en su análisis y un recién nacido. Si la tarea de fusión no hubo ocurrido en el individuo por un fallo temprano del medio, luego deberá ser adquirido en la relación transferencial (ver REGRESIONES: 5, 6, y 7).

El no clarifica su preciso significado de “La relación del paciente con el analista es agresiva y erótica al mismo tiempo” pero deberemos asumir que lo “agresivo” conecta con la crueldad del bebé la cual realmente agota a su madre. Lo erótico, por el contrario, está ligado al sentido de “coexistencia sensual” del bebé en un estado no integrado con su madre en su preocupación materna primaria.

Estas dos raíces separadas de la vida instintiva pueden también relacionarse con la tesis de Winnicott sobre “El estado de preocupación” que el mismo elabora como la noción de como para el infante existen dos madres: la madre-objeto y la madre-medio. La primera es la madre que percibe el niño en su estado excitado y la segunda es la madre que es percibida por el niño en su estado de quietud y paz. La conjunción de estas dos madres en la madre del niño es necesaria para el desarrollo del niño que lo habilita para desarrollar el sentido de preocupación. Por tanto, la “tarea de fusión” podría ser percibida como la teoría precursora para Winnicott, la cual para 1962 hubo evolucionado en “La tarea de traer o encontrar a las dos madres” (ver PREOCUPACION: 3).

Además, podríamos suponer que el cansancio de la madre con su niño está atravesando el objetivo de la fusión y que el analista con su paciente quien también te en regresión está pasando por la dificultad de fusionar las dos raíces de la visa instintiva al odio engendrado en la madre por su bebé y en el analista por su paciente. Doloroso pero necesario (ver ODIO: 3, 7).

 

  1. La necesitad de oposición y la realidad del objeto externo

…Los impulsos agresivos no dan ninguna experiencia satisfactoria salvo que exista oposición. La oposición debe venir del medio ambiente, desde lo No-Yo lo que gradualmente deviene distinguible del Yo…En el desarrollo normal la oposición del medio externo trae consigo el desarrollo del impulso agresivo.

[“Agresión en relación del desarrollo emocional”, 1950, p. 215]

Lo que el designó en sus trabajos iniciales como “agresión primaria” Winnicott ahora llama “Fuerza Vital” − “el estado vivo de los tejidos” − lo cual, el destaca, es más o menos igual para cada feto individual:
La complicación es que la cantidad de potencial agresivo que conlleva un niño depende de la cantidad de oposición a la que hubo estado sujeto. En otras palabras, la oposición afecta la conversión de energía vital en potencial agresivo. Aún más, el exceso de oposición introduce complicaciones que hacen imposible en la existencia de un individuo que posee un potencial agresivo, se pueda lograr su fusión con lo erótico.

[“Agresión en relación del desarrollo emocional”, p. 216]

La última oración se refiere a la disrupción del desarrollo emocional desde las reacciones a la vulnerabilidad (ver ENTORNO 7). Si la oposición externa es muy intrusiva, el bebé solo puede reaccionar en lugar de responder.

Reaccionar a la vulnerabilidad, según la terminología de Winnicott, significa que el sentido de Yo del bebé, así como la continuidad–de-Yo-vivo se ven interrumpidas. Por tanto, la tarea de fusión es prevenida (ver MEDIO AMBIENTE: 7; COMUNICACIPON: 10).

Winnicott nota que la cantidad −De lo que el hoy llama “el potencial agresivo” − no depende de factores biológicos (lo cual determina la motilidad y el erotismo) pero depende de la chance de una vulnerabilidad ambiental temprana, y, por tanto, a menudo, en las anormalidades psiquiátricas de la madre, y el estado del medio emocional de la madre.

[“Agresión en relación del desarrollo emocional”, 1950, pp. 217-218]

En la tercera parte de este artículo titulado “La naturaleza externa de los objetos” el cual fue inicialmente presentado ante un grupo privado en 1954, Winnicott formula una personalidad con tres Yos (Siendo el plural del Yo):

La personalidad comprende tres partes: el verdadero Yo, con el Yo y No-Yo claramente establecidos, y con algo de fusión de los elementos agresivos y eróticos; un Yo que es fácilmente seducido en las líneas de la experiencia erótica, pero con el resultado de pérdida del sentido de la realidad; un Yo que se hubo rendido enteramente y cruelmente hacia la agresión. Esta agresión no es siquiera organizada para la destrucción, pero que tiene valor para el individuo porque trae consigo un sentido de realidad y de relación, pero solo se convierte en real por medio de una activa oposición, o más tarde en persecución.

[“Agresión en relación del desarrollo emocional”, p. 217]

Winnicott no se refiere específicamente a estos tres Yos en subsiguientes trabajos como parte de uno mismo.  No obstante, para 1960, el desarrollo de su pensamiento en la disociación relacionada al desarrollo del sentido de Yo, emerge en este artículo “la distorsión del ego en términos del verdadero o falso Yo” (ver YO: 4).

En la teoría de los instintos de Freud, el principio del placer juega un papel mayor en la necesidad del niño por un objeto – es decir, el niño busca placer en el hecho de buscar un objeto. Winnicott está en desacuerdo con esto, aunque nunca dice categóricamente que él está en desacuerdo con Freud. Su desacuerdo es con Klein:

El gesto impulsivo alcanza y se convierte en agresivo al encontrar la oposición. Hay realidad en esta experiencia, y fácilmente se fusiona en experiencias eróticas que esperan al niño recién nacido. Estoy sugiriendo: que es esta impulsividad, y la agresión que se desarrolla de ella, la que hace a la necesidad del niño por el objeto externo y no solamente a de un objeto de satisfacción.

[“Agresión en relación del desarrollo emocional”, p. 217]

El párrafo final en este artículo anticipa el concepto de Winnicott más difícil y tal vez más ingenioso, un artículo en el cual el seguiría trabajando hasta casi el día de su muerte, − “El Uso de un Objeto y Relacionarse Mediante Identificaciones”:

En una relación sexual adulta y madura, es tal vez cierto que no son las satisfacciones puramente eróticas las que necesitan un objeto específico. Es el elemento agresivo y o destructivo en el impulso fusionado lo cual fija al objeto y determina la necesidad que es percibida por la presencia real del compañero, la satisfacción, y supervivencia.

[“Agresión en relación del desarrollo emocional”, 1950, p. 218]

“El Uso de un Objeto y Relacionarse Mediante Identificaciones”: fue escrito en 1968 y publicado en el libro de Winnicott “El Juego y La Realidad”. Antes de la existencia de este artículo, y desde 1954 en adelante, los temas de la agresión de Winnicott emergieron en numerosos artículos, específicamente en relación a la depresión y a la postura depresiva, el sentido de la culpa y la reparación, la creatividad y la capacidad de preocupación (ver TENDENCIA ANTISOCIAL: 10, PREOCUPACIÓN: 8; CREATIVIDAD: 5; MADRE: 8).

 

  1. Amor cruel

El artículo de Winnicott de 1954, “La posición depresiva en el desarrollo emocional normal”, comienza con, como él marca, como una cuenta personal a la posición depresiva de Melanie Klein (ver PREOCUPACION: 2).

El reitera que al principio el “amor instintivo” del niño es la “crueldad”. En pocas palabras el introduce la idea que luego desarrollará en “El uno de un objeto” y los artículos Juego y realidad, cuando él dice que el amor cruel del niño en un principio ayuda a “colocar al objeto fuera del Yo”.

El círculo benigno que pertenece a “la capacidad por la preocupación” y la idea de las dos madres la madre-objeto y la madre-medio se introducen en este artículo y siguen siendo desarrolladas en 1960s (ver PREOCUPACIÓN: 3,5).

Dos años más tarde, en 1956, en un artículo que celebra el centenario de Freud, la “crueldad” es positivamente conectada con la creatividad del artista. En un párrafo enigmático subtitulado “El artista creativo”, Winnicott aplaude al “Yo cruel” en el artista.

Ordinariamente la gente regida por la culpa encuentra esto desconcertante, aún tienen una mirada furtiva por la crueldad que, de hecho, en dichas circunstancias, logra adquirir más que el trabajo guiado por la culpa.

[“Psicoanálisis y el sentido de la culpa”, 1956, p.26]

En mayo de 1960, en una charla dictada a la Liga Progresiva, titulada “Agresión, Culpa y Reparación”, Winnicott continúa explorando el cruel amor temprano y su naturaleza necesariamente destructiva:

Deseo utilizar mi experiencia como psicoanalista para describir un tema que vuelve una y otra vez en el trabajo analítico y el cual es siempre de gran importancia. Tiene que ver con una de las raíces de la actividad constructiva. Tiene que ver con la relación entre constructivo y destructivo.

[“Agresión, culpa y reparación”, 1960, p.136]

Esto es seguido por un tributo a Melanie Klein, quien según Winnicott “tomó la destructividad que existe en la naturaleza humana y comenzó a comprenderla en términos psicoanalíticos”.

 

  1. Tolerancia a la destructividad llevando a la preocupación

Winnicott destaca en su artículo de 1950 lo importante que es para cada persona el comprender que su impulso primitivo y destructivo pertenece a su amor primario.

Tal vez es cierto decir que los seres humanos no pueden tolerar el objetivo destructivo de su amor temprano. Sin embargo, la idea de ello puede ser tolerada si el individuo que está llegando a ello tiene evidencia de un objetivo constructivo ya al alcance de la mano y del cual él o ella puede ser recordado.

[“Agresión, culpa y reparación”, 1960, p.139]

Este objetivo destructivo, él dice, es un aspecto del sentido de culpa:

Estamos lidiando con un aspecto del sentido de culpa. Viene de tolerar nuestros propios impulsos destructivos en nuestro amor primitivo. Tolerar nuestros impulsos destructivos resulta en algo nuevo, la capacidad de disfrutar ideas, aunque estas contengan en ellas destrucción, así como las experiencias corporales que les pertenecen o que pertenecen. Este desarrollo da lugar flexible a la experiencia de preocupación, lo cual es la base de cualquier evento constructivo.

[“Agresión, culpa y reparación”, 1960, p.142]

Cuando Winnicott escribe sobre el valor de la destrucción, él se está refiriendo específicamente a la destrucción que ocurre en la fantasía inconsciente, en oposición a la destrucción que se lleva a cabo abiertamente. Puede verse en una letra que él escribió a un colega en 1963, que había estado trabajando para sí el significado de la destrucción inconsciente en su camino interno para ver sus conexiones con la relación objeto y el uso del objeto. El describe uno de los sueños que tubo, el cual consiste de tres partes: en la primera, él era parte del mundo que estaba siendo destruido, en el segundo él era el agente de destrucción, y en el tercero, se despertó del sueño:

…Y sabía que había soñado en que me destruían y que yo era el agente de destrucción. No había disociación, así los tres Yos estábamos todos en contacto con el otro. Esto se sintió como algo inmensamente satisfactorio, aunque el trabajo realizado demandó mucho de mi parte.

[“Sueño de D.W.W relacionado a la revisión de Jung”, 1963, p.229]

Para Winnicott, este sueño era de “especial importancia” ´porque se hubo dado cuenta del significado del rol de la agresión en relación al estado de desarrollo emocional donde el uso del objeto reemplaza la relación- objeto. La “agresión primaria” y la “Crueldad” son aspectos de una especie de destructividad primaria la cual, si el Objeto/ medio ambiente las sobrevive, conducirá al sujeto a poder ver el mundo real por lo que es.

Tuve una aguda conciencia en la tercera parte del sueño y cuando despierto, esa destrucción pertenece a la relación con objetos que se encuentran por fuera del mundo subjetivo o al área de la omnipotencia. En otras palabras, primero está la creatividad que pertenece al estar vivo, y el mundo es solo un mundo subjetivo. Luego está el mundo percibido objetivamente y la absoluta destrucción del mismo y de todos sus detalles.

[“Sueño de D.W.W”, p.229]

En un principio, el niño no puede distinguir Yo de No-Yo, y los objetos (el medio) son percibidos subjetivamente – Relación Objeto. Mientras que el niño se desarrolla, dependiendo de un entorno facilitador y de una suficientemente buena madre, comienza a percibir objetivamente el mundo del Uso-Objeto.

Winnicott se da cuenta cuán difícil es la aceptación de la idea de destrucción.

Para ayudar espero poder expresar que me refiero a dichas cosas como afán o ansia.

[“Comentarios de mi artículo “El Uso de un objeto”, 1968, p.240]

…Uno puede hacer uso lucrativo de la idea del fuego que sale de la boca del dragón. Cito a Pliny, quien al hacer tributo al fuego escribe “¿Quién puede decir si en esencia el fuego es constructivo o destructivo?” De hecho, la base fisiológica de lo que me estoy refiriendo es al primer respiro y a los respiros subsecuentes, exhalando.

[“Comentarios de mi artículo” p.239]

Esto es reminiscente del origen filológico de inspiración, lo cual es inhalar, una conspiración es el respirar juntos, el aliento (espíritu) es santo en la cultura Judeo- cristiana.

El artículo que he presentado le da al psicoanálisis una chance de re pensar este tema. En esta etapa vitalmente importante la “destructiva” (fuego-aire, u otro) vitalidad del individuo es simplemente un síntoma de estar vivo, y nada tiene que ver con el enojo de un individuo ante las frustraciones que pertenecen a conocer el principio de realidad.

Como he tratado de decir, el impuso es destructivo. La supervivencia del objeto conlleva al uso del objeto, lo cual lleva a la separación de dos fenómenos:

  • La Fantasía
  • El posicionamiento del objeto fuera del área de las proyecciones. Por tanto, su impulso destructivo temprano tiene una función positiva vital (cuando por supervivencia del objeto, funciona) llamada la objetivación del objeto (el analista en la transferencia).

[“Comentarios de mi artículo” p.239]

Más tarde, Winnicott dice que lo que él está llamando “Impulso destructivo” podría haberse llamado “Impulso combinado de amor-lucha”-no dos instintos distintos de vida y muerte, sino una combinación de los dos en un principio.

 

  1. Supervivencia: de la relación-objeto a uso-objeto

Refiriéndose al “destino del impulso destructivo” Winnicott enfatiza la parte crucial que juega el medio ambiente el cual debe sobrevivir la destrucción del objeto. Así será como el individuo llega al Uso-Objeto:

La suerte de esta unidad impulsiva no puede decirse sin hacer referencia al medio. El impulso es potencialmente “destructivo” pero el que sea destructivo o no dependerá de cómo sea el objeto ¿es que el objeto sobrevive, es decir, retiene su carácter o es que este reacciona? Si se da lo primero, no hay destrucción, o no demasiada, y existe un momento posterior en el cual el bebé puede y de hecho gradualmente se da cuenta de un objeto atrapado más la fantasía de haber destruido, herido, dañado, o provocado al objeto. El bebé en esta provisión ambiental extrema entra en un patrón de desarrollar agresión personal, que provee el telón de foro de la continua (inconsciente) fantasía destrucción.

Aquí podríamos usar el concepto de Reparación de Klein, el cual relaciona el jugar constructivo y el trabajo con esta (inconsciente) fantasioso telón de foro de destrucción o provocación (tal vez la palabra correcta aún no se haya encontrado). Pero la destrucción de un objeto que sobrevive, que no hubo reaccionado ni desaparecido, conlleva al uso.

[“El uso de un objeto en el contexto de moisés y monoteísmo”, 1969, p.245]

El niño que es capaz de percibir el mundo objetivamente ha tenido la experiencia de que el objeto sobreviva a su destrucción (agresión primaria).  Esto significa que el objeto se queda más o menos igual y no toma represalias del tipo de desprecio o castigo. La madre que no es suficientemente buena y no puede responder a los gestos espontáneos del niño, no sobrevive y por tanto pinza en el desarrollo emocional de su niño. Una consecuencia de este tipo de pinzamiento es que el niño está en peligro de desarrollar un Falso Yo Obediente, o aún peor (ver ENTORNO: 4, 7, MADRE: 6).

En algunas notas escritas en 1965 y publicadas en 1984, Winnicott provee una ilustración de la diferencia entre promulgación de la destrucción y la destrucción en la fantasía.

Por ejemplo, la persona antisocial entra en una galería de arte y ralla una pintura hecha por un gran maestro, no está activada por amor a la pintura y de hecho no está siendo tan destructivo como el que ama el arte es cuando preserva la pintura y la usa totalmente y en sus fantasías inconscientes destruyéndola una y otra vez. No obstante, el acto de vandalismo realizado por el vándalo afecta a la sociedad, y la sociedad debe protegerse a sí misma.  Este ejemplo, bastante crudo, puede servir para mostrar la existencia de una vasta diferencia entre la destrucción inherente en la relación-objeto, y la destructividad que nace de la inmadurez de un individuo.

[“Notas realizadas en el tren”, 1965, p. 232]

En otras palabras, para Winnicott, existe una destrucción que es saludable y otra que es patológica. La destrucción saludable es inconsciente y en fantasía, significa integración y madurez emocional.  La patológica, representar la destrucción indica una agresión que no ha sido integrada en la personalidad y permanece escindida−esto pertenece a la madurez emocional.

En un pasaje mucho más citado de “El uso de un objeto y relacionarse mediante identificaciones”, Winnicott ilustra como el camino de la Relación-Objeto al Uso-Objeto es lograda mediante la destrucción inconsciente.

Este cambio (de relacionarse al uso) significa que el sujeto destruye al objeto. Desde aquí podría discutirse por un filósofo de sillón de que no existe entonces en la práctica algo así como el uso de un objeto: si el objeto es externo, entonces el objeto es destruido por el sujeto. Si el filósofo saliese de su silla y se sentase en el piso con su paciente, entonces, él se dará cuenta de que existe una posición intermedia. En otras palabras, él se dará cuenta de eso después “El sujeto se relaciona con el objeto” deviene en “El sujeto destruye al objeto” (así como deviene externo), y luego puede venir “Objeto sobrevive la destrucción por el Sujeto”. Pero puede como puede no haber sobrevivencia. Surge una nueva cualidad en la teoría de la Relación-Objeto. El sujeto le dice al objeto; “Te destruí”, y el objeto está allí para recibir dicha comunicación. De ahora en más el sujeto dice: Hola Objeto “te destruí”, “Te amo”. “Tienes valor para mí porque has sobrevivido a mi destrucción”. “Mientras que te amo, al mismo tiempo te estoy destruyendo en mi fantasía inconsciente”. Aquí la fantasía comienza con el individuo. El sujeto puede ahora usar al objeto que sobrevivió. Es importante destacar que no es solo que el sujeto destruye al objeto porque el objeto está localizado fuera del área de control omnipotente. Es igualmente significativo decir esto del otro modo posible y decir que es la destrucción del objeto que coloca al objeto fuera del área del control omnipotente del sujeto. En esta manera el objeto desarrolla su propia autonomía y vida y (si sobrevive) contribuye al sujeto, de acuerdo con sus propias propiedades.

[“El uso de un objeto y relacionarse”, 1968, p.89-90]

Vale notar otra diferencia fundamental entre Winnicott y Klein: El objeto que es destruido no es reparado por el sujeto, por el contrario, dado la supervivencia del sujeto, es completado, separado y externo, en la percepción del sujeto:

La asunción está siempre allí, en teoría ortodoxa, que la agresión es reactiva al encuentro con el principio de realidad, mientras que aquí está el impulso destructivo que crea la cualidad de lo externo. Esto es central en la estructura de mi argumento…No hay enojo en la destrucción del objeto a la cual me estoy refiriendo, pero podría decirse que disfrutamos con la sobrevivencia del objeto.

[“El uso de un objeto y relacionarse”, p.93]

Hacia el fin de este artículo, Winnicott clarifica su sentido del uso de la palabra “Uso”:

Quisiera concluir con una nota sobre el utilizar y el usar. Por “Uso” no quiero decir “Explotación”. Como analistas sabemos que lo que gusta de ser usado, que podemos ver el fin del tratamiento, aunque esté varios años por delante. Muchos de nuestros pacientes ya vienen con este problema resuelto −pueden usar objetos y pueden usarnos a nosotros así cono al análisis, así como han usado a sus padres, a sus hermanos y hogares. No obstante, hay muchos pacientes que nos necesitan para poder tener la capacidad de usarnos. Esto para ellos es el análisis. Para satisfacer las necesidades de tales pacientes, deberemos saber lo que estoy diciendo aquí sobre nuestra sobrevivencia a su destructividad. Construimos un telón de foro de la destrucción inconsciente de analista, y lo sobrevivimos o, alternativamente, ete aquí otro análisis interminable.

[“El uso de un objeto y relacionarse”, p.94]

En los últimos años de su vida la preocupación más importante de Winnicott era con los temas pertenecientes al rol del impulso de destructivo en la relación-Objeto y Uso-Objeto. Lo mejor para un desarrollo saludable es la capacidad de encontrar y usar el objeto. Para Winnicott el ser usado por otro era un cumplido.

Para la mayoría de las personas el máximo cumplido es el ser encontrado y usado, y por ello supongo que estas palabras pueden representar la comunicación del bebé con la madre.

Te encuentro,

Tu sobrevives lo que te hago ya que te reconozco como el No-Yo,

Te uso,

Te olvido,

Pero tú me recuerdas,

Sigo olvidándote;

Te pierdo,

Estoy triste

[“Comunicación entre el niño y la madre, y madre y niño, comparados y contrastados”, 1968, p.103]

Si existe algún artículo que reúna los cuarenta años de pensamiento de Winnicott respecto a los problemas relacionados con la agresión, esto es “El uso de un objeto y el relacionarse mediante identificaciones”, lo cual fue presentado a la Sociedad Psicoanalítica de New York. El principal núcleo del artículo por lo que se dejaría ver por lo dicho más arriba, es la agresión −en este artículo la “destrucción” − es un aspecto esencial del desarrollo emocional ordinario. Sin embargo, el uso de la paradoja de Winnicott, su moneda corriente de palabras tales como “destrucción” y “supervivencia” y sus combinaciones inventadas de nuevas palabras tales como “Relación-Objeto” “Uso-Objeto” hacen al artículo de difícil comprensión para cualquiera no muy versado en este tipo de trabajo. La respuesta inicial de la Sociedad de New York respecto de este artículo tiene su propia dolorosa historia (ver Goldman, 1993, pp.197-212; Kahr, 1996, pp.118-120).

La falta de comprensión de parte de la Sociedad Psicoanalítica de New York que experimentó Winnicott, lo llevó a escribir dos cortos artículos más en relación al concepto del Uso de un Objeto (En “Exploraciones psicoanalíticas”, 1989ª, pp.238-246). El segundo de estos artículos “El uso de un objeto en el contexto de Moisés y monoteísmo”, datado en enero 1969, muestra de forma poco habitual la importancia del padre (descripta en “En Exploraciones Psicoanalíticas”, pp.217-218).

 

  1. El instinto de muerte y el padre

Publicado póstumamente, es en “El uso de un objeto en el contexto de Moisés y monoteísmo” que Winnicott comenta en el legado del Instinto de Muerte de Freud. En relación al último enunciado de Winnicott en el modo en que la agresión se desarrolla en un niño, examinamos dos puntos:

  • El papel que juega el padre en relación a la habilidad del niño para integrar;
  • El papel que juega el medio ambiente en la etiología de la psicosis.

Winnicott dice que él quiere liberar a Freud del peso de su teoría del instinto, diciendo que el trabajo con psicóticos tiene que llevar a una diferente conclusión:

Para advertir al lector debo decir que  creo nunca haber estado enamorado con el instinto de muerte y me daría felicidad si pudiese liberar a Freud del peso de tener que llevarlo por siempre en sus Hombros-Atlas…Siempre es posible que la formulación del instinto de muerte fue uno de los lugares en los que Freud se encontraba cerca de un enunciado comprensible, pero no puedo hacerlo porque mientras que él sabía todo lo que nosotros sabemos sobre psicología humana desde la represión de la ID en relación con objetos catecados, él no sabía que casos de personalidad límite y esquizofrénicos nos enseñarían tres décadas después de su muerte.

[“El uso de un objeto y en el contexto de Moisés”, 1969, p.242]

Luego Winnicott se refiere a la importancia del rol del padre. No hay nada realmente nuevo en términos de los pensamientos de Winnicott sobre la función del padre.  Él siempre se dio cuenta de la importancia del compañerismo de los padres y el impacto sobre el niño en crecimiento (ver MADRE: 6, 7, 8, 9). Sin embargo, en este artículo, poco más de a un año antes de su muerte, es el rol del padre como el tercero en ser enfatizado −no sólo el padre y quien es como persona en relación con la madre, pero también el padre como aquel al que la madre guarda en su mente mientras se es madre.

… ¿Qué es lo que hay en la presencia del padre, y el papel que este juega en la experiencia de la relación entre él y el niño y entre el niño y él? ¿Qué es lo que esto hace por el bebé?  Dado que hay una diferencia dependiendo si el padre está allí o no, si es capaz de tener una relación o no, si es sano o no, si es libre o rígido en su personalidad.

Si el padre muere, esto es significante, y cuando exactamente es que este muere en la vida del niño, también hay que considerar y tomar en consideración aquello que tiene que ver con el Imago del padre en la realidad interna de la madre y su “destino” allí.

[“El uso de un objeto y en el contexto de Moisés”, 1969, p.242]

Winnicott postula la existencia de un padre quien es siempre, entonces, un objeto completo para el niño.

…la tercera persona juega o cree que juega un gran papel. El padre puede o no haber sido un sustituto de la madre, pero en algún momento el comienza a hacerse sentir que está allí en un rol diferente, y sugiero que es aquí que el bebé es probable que haga uso de su padre como un plano para su propia integración cuando dé a momentos forman una unidad…

De este modo uno puede ver que el padre puede ser la primera mirada para el niño de integración y de unidad personal…

Es fácil asumir que porque la madre comienza como parte-objeto o como una combinación de partes-objeto el padre del mismo modo viene a ser como un agarre para el ego. Pero sugiero que en un caso favorable el padre comienza como un todo (por ejemplo, como padre y no como madre sustituta) y luego aparece dotado con una parte-objeto significante, que el comienza como una parte integral de la organización del ego y en la conceptualización mental del bebé.

[“El uso de un objeto y en el contexto de Moisés”, p.242-243]

La implicancia de Winnicott es que un medio lo suficientemente bueno depende de la madre en adaptación a las necesidades de su bebé, mientras que la madre, o tercero, está siempre presente en su mente así también como en su propio derecho en relación a ambos a la madre y al niño (ver ENTORNO: 8).

[i] Texto original: Jan Abram (2007): The language of Winnicott – A dictionary of Winnicott´s use of words, Londres, Karnac.

Luciana Tonelli Punta

Luciana Tonelli Rodulfo es Bachellor en Biología Molecular, Universidad de Buenos Aires (UBA)/ American Association of Collegiate Registrars and Admission Officers (ACCRAO); Buenos Aires, Argentina/Washington DC, USA.

Luego de 13 años de experiencia trabajando en renombradas universidades de Estados Unidos (Oregon Health and Science University, OHSU) y Canadá (McGill University) así como en la empresa canadiense STEMCELL Technologies Inc.), en 2016 regresó a la Argentina, en  donde reorientó su carrera para desempeñarse como Asistente Ejecutiva Bilingüe (Consultorio psicoanalítico de los Doctores Rodulfo) y Traductora en el idioma Inglés (Consultorio psicoanalítico de los Doctores Rodulfo, www.mokuto.com, Equipo de Traducción de la Traductora Pública Laura Granollers).