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Dra. Daniela MuiñaModerador
Buen día Leonela!
Muchas gracias por tus comentarios; en varios aspectos pueden pensarse en interjuego con los planteados por Otilia.
Traés un tema clave, lo necesario que resulta la NO patologización de situaciones que pueden ser altamente disruptivas; dependerá de su posibilidad de metabolización, que logren procesos de elaboración. Esta apertura en las conceptualizaciones marca, como muy bien planteás, el corrimiento de predecir o de ubicar destinos fijos, que pueden estar marcados por altos niveles de violencia secundaria y se corren de pensar la constitución de la subjetividad en diferencia para cada situación.
Le acerco a Georgina, para sumarse a la bilbiografía de la clase y que puedan acceder a él, un texto que escribí en el 2015 para la revista Lúdica (Guatemala), que puede resultar de interés para pensar en torno al trabajo e intervención con niños y familias en situaciones donde los procesos de duelo en los adultos que estaban en situación de ambiente de sostén primario, se encontraba coagulado o encriptado. Me parece que puede aportar a este intercambio que planteás. El texto es: Duelos enquistados. El trabajo terapéutico en tiempos de la subjetivación temprana (D. Muiña – Revista Lúdica Nº 14 – Guatemala – Abril/Junio 2015)
Saludos!
DanielaDra. Daniela MuiñaModeradorBuen día Otilia! Gracias por tus comentarios!
En torno a tu consulta, me parece importante remarcar que si bien puede haber condiciones que dificulten los porcesos de constitución del apego, de la regulación afectiva y de la agencia, las mismas NO se constituyen linealmente como suficientes para que esas capacidades no logren instalarse. En la situación particular que atravesaron este papá y este bebé, el primero, sí logró encontrarse en disponibilidad para alojar a su hijo (a pesar del dolor intenso que sentía por la pérdida de su esposa), con todo el acompañamiento de las enfermeras de Neonatología y de las abuelas del bebé. Podemos decir que en ese momento el ambiente primario que lo sostuvo, logró establecer ritmos, continuidades y sostenes, que facilitaron la paultina sensación de seguridad existencial. Lo que ocurrió en esta situación, es que el proceso de duelo por parte del papá en torno a su esposa, de alguna manera había quedado congelado, y pudo comenzar a metabolizarse dentro del espacio terapéutico, un año más tarde cuando llega a la segunda consulta. En ese trabajo, el papá pudo encontrarse con lo que no había logrado elaborar, y paulatinamente pudo empezar a pensar (dentro de otros aspectos que fuimos abordando) cómo ir transmitiendo a su hijo la espera y alojamiento que con su esposa habían anticipado para con él en los tiempos de gestación, que constituían transmisiones intergeneracionales que hacen a lo mítico familiar, que a este niño, cuando fue creciendo, le resultaron imprescindibles para sentir todo lo que lo antecedía en esos deseos parentales. En este sentido podemos pensar, si ponemos la mirada en el pequeño, que el trabajo con el papá tuvo importantes características preventivas en relación al desarrollo subjetivo del niño.
Saludos!
DanielaDra. Daniela MuiñaModeradorBuen día Macarena, gracias por tu comentaruo!
Me alegro que hayamos podido resolver esta duda en el transcurso del intercambio. Es por ello que se vuelve tan rica la participación de ustedes, con sus consultas y preguntas, así como también con sus valiosísimos aportes, que nos enriquecen a todos y nos abren vías para seguri construyendo y aprendiendo juntxs.
Saludos!
Daniela14 octubre, 2025 a las 3:41 pm en respuesta a: Foro clase 7 – Diplomatura Interdisciplinaria en Adolescencias #29589Dra. Daniela MuiñaModeradorMalena:
Agregaría que muchas veces cuando alternan las dos modalides, suele ocurrir que el engolfamiento resulta tan insorportable por el nivel de intrusión o incluso de tensiónes excesivas que promueve tanta cercanía corporal, que la contrapartida que encuentran es el refugio en el polo opuesto, lo que más allá de no resolver la situación puede generar sensaciones insoportables de pérdida de la continuidad, que pueden favorecer nuevamente los intentos de adhesión. Pensemos cómo ésto se complica aún más en los púberes con todas las nuevas sensaciones que promueven los cambios corporales y su necesidad de inscripción y metabolización, imposibles de hacerse cuerpo a cuerpo con las figuras de sostén primarias por todos los aspctos que pensamos en la clase.14 octubre, 2025 a las 2:58 pm en respuesta a: Foro clase 7 – Diplomatura Interdisciplinaria en Adolescencias #29588Dra. Daniela MuiñaModeradorBuen día Malena, me alegra que el encuentro te haya resultado de interés para el trabajo con niñas, niños y jóvenes que presentan formaciones clínicas con estas preponderancias. Como muy bien retomás, nos podemos encontrar con que en algunxs pacientes pueden alternarse estas dos presentaciones, y puede ocurrir tanto en la niñez como en la pubertad.
En prinicipio te diría que siempre debemos ser muy cuidadosos en cómo abordamos cada una de las situaciones, ya que estas modalidades defensivas extremas fueron constituidas en el intento de paliar angustias de intensidad muy alta, de esas de caer sin fin, de desparramo corporal, de pérdida de sensaciones de continuidad existencial. Si bien cada situación requiere ser pensada en su singularidad, vamos a tratar de plantear algunos aspectos posibles a tener en cuenta en los abordajes.
De a poquito, y en función de las posiblidades que el paciente vaya pudiendo soportar, a través de la palabra, dibujos o pequeñas escenas con material de juego, lentamente intentaremos construir y plantearle posibles intentos de explicación de lo que creemos que siente y por lo cual necesitó contituir estas modalides de estar, dando formas ficcionales a esas sensaciones (siempre atentos a lo que podamos leer como respuesta frente a lo que le presentamos, para no incurrir en situaciones de las que P. Aulagnier conceptualiza como violencia secundaria). Al mismo tiempo, cuando intenta engolfarse y mimentizarse, trataremos de poder trabajar en función de que estamos ahí con él o ella para ayudarlo/a en eso que asusta y que da miedo, pero que somos personas distintas, con cuerpos y sensaciones diferentes, que podemos encontrar juntos modalidades de poder estar, de cuidar, de sostener, sin tener que intentar meterese uno en el cuerpo del otro para refugiarse, porque esto le haría mal, tanto a él/ella como a nosotros mismos. En las situaciones en las que intenta escindir lo afectivo y ensismimarse, generalemente con el objetivo de correr las sensaciones insoportables que le produce el encuentro con el otro, lo inesperado, su alteridad o la sensación de intromisión que puede provocar sobre rigidizaciones que lo/la calman, trataremos de plantear a través de las modalidades que pueda soportar, que no somos peligrosos para él/ella, que podemos compartir y encontrarnos, sin privarnos de las formas en las que casa uno puede jugar, pensar y hacer. Estas situaciones requieren muchas veces, privilegiar el estar ahí en calma, por momentos generando continuidades con cierta musicalidad rítmica muy suave que no resulte invasiva, que plantee nuestra presencia sin imponerse, sólo estando en disponibilidad.
Saludos!
Daniela -
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