¿A qué denominamos “Problemáticas del Desarrollo Temprano”?
La mirada que ofrecemos, desde este psicoanálisis sujeto a una renovación constante, nos lleva a referirnos a los procesos que afectan la constitución subjetiva en la primera infancia. No se trata simplemente de retrasos madurativos desde una perspectiva médica sino de fallas, impasses o interrupciones en el proceso de escrituración subjetiva que generan trastornos en los movimientos fundantes del psiquismo.
Nuestra concepción se sustenta en la idea de que los procesos de subjetivación son complejos, ya desde los primeros tiempos de la vida. El abordaje propuesto no considera que se trate de síndromes estáticos, referidos direccionalmente a un diagnóstico médico, sino de comprender cómo fallos tempranos, que pueden incluir o no problemáticas físicas, afectan el desarrollo de la identidad, la simbolización, el lenguaje y el lazo con el otro. Se trata de fallas o interrupciones en los procesos fundantes del aparato psíquico. Cabe contemplar que dichas fallas o interrupciones pueden marcar improntas en los modos de funcionamiento y configuración de redes neuronales, en tanto verdaderas escrituras de lo corporal. Ello puede perpetuar trabajos fallidos en diversas áreas: la regulación emocional, los aprendizajes, frenos inhibitorios excesivos o desbordes conductuales, modalidades compulsivas en el desear y en las conductas, entre otros.
Desde la segunda mitad del siglo pasado muchos autores vienen ocupándose de esto; la lista es muy vasta. Entre ellos, la directora de esta Diplomatura sostiene que muchos de los llamados “trastornos del desarrollo” (como TDAH o TEA) son respuestas subjetivas a entornos hostiles o a traumas vinculares precoces. Plantea que, en lugar de patologías innatas, muchas veces estamos asistiendo a fallas en las posibilidades de encuentros interrelacionales saludables o a experiencias de desamparo (Rodulfo, M. Bocetos Psicopatológicos 2016).
Es desde esta posición que trataremos de responder a interrogantes decisivos en cuanto a nuestras intervenciones.
Fundamentación
La Diplomatura se enfoca en los comienzos de la vida, es decir, en los primeros tiempos del embarazo, atravesados por nuevas y crecientes demandas características de la actualidad. En consonancia con este panorama, se incrementa también la necesidad de renovar las concepciones habituales del Psicoanálisis, que encuentran, tal como lo hizo Freud en su modelo de las series complementarias, un modelo multifactorial, que fue ampliado por Ricardo Rodulfo en su libro El Psicoanálisis de Nuevo, en su texto “Serie y Suplemento”. A partir de allí, se abre con el desarrollo de las distintas disciplinas, lo que Marisa Punta Rodulfo ha denominado, “la caja negra de la primera serie” ya que, desde la Antropología Social y los desarrollos de la Neurobiología Social, se amplía todo lo referido a los primeros tiempos de vida: tanto lo que Freud denominó “amnesia de los primeros años” como también lo que implica lo transgeneracional mítico, los factores genéticos, epigenéticos, congénitos y los padecimientos orgánicos que debemos distinguir de lo estudiado como factores psicosomáticos.
Un aspecto particularmente complejo: el diagnóstico y tratamiento de enfermedades orgánicas severas en el inicio del desarrollo, plantean una gran dificultad en términos subjetivos. La constitución de la subjetividad puede quedar condicionada por el curso y los avatares de esas patologías. Valorar en su justa medida su incidencia resulta clave para poder ajustar la intervención, orientada muchas veces hacia la prevención. Todo ello es fundamental a la hora de acercarnos al bebé y a quienes ejercen la función de cuidadores parentales, teniendo en cuenta los cambios actuales en la conformación de los mismos.
Decíamos que se abre la caja de lo constitucional -primera serie- y se abre en forma decisiva. Entonces: ¿no debemos renovar la “lectura” de esta serie de problemáticas, tanto como su diagnóstico psicopatológico? ¿En qué consiste intervenir hoy?
Proponemos no solamente la renovación de autores clásicos, sino que también cuestionamos nuestras producciones, algunas de las cuales datan de cuarenta años.
Creemos que el presente y el porvenir del Psicoanálisis, y de todas las disciplinas dentro del campo de la salud y la educación, deben enfocarse en el actuar temprano, en el momento de la prevención primaria: poder estar presente allí en lo que Daniel Stern denominó “el nacimiento de una madre”. El trabajo para este autor y para muchos otros, entre los que nos encontramos, implica una aproximación muy distinta de la que tradicionalmente se ha venido planteando.




